Magnetoterapia: usos y beneficios


La magnetoterapia puede ser un método terapéutico desconocido para la mayoría de la población. Sin embargo, aplicado correctamente y por un profesional, su efectividad para tratar numerosas patologías cada vez está más respaldada. Veamos sus principales usos y beneficios.

¿En qué consiste la magnetoterapia?

La magnetoterapia consiste en tratar afecciones mediante el uso de campos magnéticos. En otras palabras, una máquina de magnetoterapia utiliza imanes, entre los cuales circula una corriente.

El paciente coloca la zona de su cuerpo que tiene afectada en medio de esta corriente y, por lo tanto, directamente en el campo electromagnético que se genera entre los imanes.

Uno de los principales efectos que tienen estos campos magnéticos para la curación de patologías en el cuerpo humano es la estimulación del metabolismo a nivel celular, además de propiciar el flujo de iones a través de las membranas celulares.

Este último punto es vital en procesos como las contracturas u otros procesos crónicos, en los cuales este flujo se altera y, por ende, no puede funcionar correctamente. Como resultado de estos dos principales efectos celulares, obtenemos los beneficios de la magnetoterapia:

  • Regeneración de tejidos por la producción de fibroblastos.
  • Relajación muscular por el flujo correcto de iones.
  • Efecto antinflamatorio por la estimulación de la producción de prostaglandinas.
  • Vasodilatación, o efecto calor por el aumento del metabolismo.
  • Analgesia o reducción del dolor, debido a la relajación general y al mayor aporte de células reparadoras de la sangre.
Especialista aplicando magnetoterapia a paciente.

Usos

Con sentido común…

Antes de enumerar las patologías para las que puede ser útil la magnetoterapia, hay que remarcar un detalle: es importante estar en manos de profesionales que utilicen la maquinaria adecuada.

La ciencia mira con recelo a este tipo de terapias porque bajo el umbral de la terapia con corrientes se suelen incluir objetos como pulseras o anillos, los cuales se intentan vender anunciando que tienen efectos casi milagrosos.

Sin embargo, la corriente que generan unos imanes son insuficientes para penetrar los tejidos de nuestro cuerpo. Y es por ello que, por regla general, para obtener mejoras que sí han sido probadas debemos acudir a un especialista.

O bien la consulta de nuestro fisioterapeuta, o el hospital o centro de salud, deberían tener equipos de magnetoterapia validados. Habitualmente tendrán unos aros blancos, que dejarán espacio para colocar la pierna, el brazo, cadera o cualquier otra parte del cuerpo por dentro.

También hay que destacar que normalmente la magnetoterapia no será una solución en sí misma. Es decir, un buen especialista utilizará la magnetoterapia como un recurso dentro de un plan de recuperación más amplio.

…la magnetoterapia puede ser muy beneficiosa

Dicho esto, la magnetoterapia se utiliza en los siguientes casos:

  • Patologías de hueso, como fracturas o edemas óseos.
  • Procesos reumáticos en las articulaciones.
  • Contracturas o contusiones musculares.
  • Esguinces, elongaciones o tendinitis.
  • Afectaciones de la circulación periférica.
  • Aceleración de la cicatrización.
  • Dolores de origen nervioso.

En todos estos casos, los efectos anteriormente mencionados inducirán cambios positivos. De nuevo, vale la pena recordar que la magnetoterapia será una herramienta más para tratar estas dolencias, y no una panacea que curará la patología por sí sola.

Cómo evitar las fracturas de tobillo.

Por ejemplo, en el caso de las fracturas debemos respetar el tiempo de inmovilización recomendado y el programa de ejercicios que nos sea recomendado; para los esguinces, la magnetoterapia acompañará a los ultrasonidos.

Asimismo, ante las tendinitis también nos serán sugerido ejercicios excéntricos. Como podemos apreciar, abordar patologías desde varios puntos de vista terapéuticos distintos suele ser más efectivo.

Contraindicaciones

Finalmente, otro de los aspectos positivos de la magnetoterapia es que no tiene contraindicaciones absolutas. Sin embargo, sí hay ciertas situaciones con las que debemos tener especial cuidado.

Tal es el caso de las mujeres embarazadas o que atraviesan su menstruación, personas con marcapasos o con enfermedades víricas. Más allá de estas situaciones, podemos recibir tratamientos con magnetoterapia sin ningún miedo.

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